¿Qué?

cadena

 

 

 

¿Qué hemos hecho? Qué hicimos en ese pasado inexcusable que nos ha transportado a un presente donde hay quién debe apostillar a cada segundo, no ya su importancia, sino incluso su existencia. Qué guarda el cerebro de ésta humanidad creadora de una subjetividad y discriminación, incluso positiva. Qué energía hincha las venas de quien, lamentablemente sin género ni raza, fomenta la animadversión hacia otros. Qué monstruosidad se creó a partir de aquellos clanes semi-desnudos descubridores del fuego y la rueda. Qué pasó desde aquellos pasos de supervivencia a éstas marcas de opresión y sometimiento al color de una piel o la diferencia genital. A qué poder supremo o amalgama de energías tenemos la desfachatez de responsabilizar de un comportamiento, a priori, insultantemente contradictorio para tal supuesta superioridad. Qué anhelo insano satisface la perpetuidad del martirio ajeno, la concentración vital de angustiar con la arbitrariedad de la inquina. Qué aversión podemos almacenar que necesita engrosarse con artimañas y ademanes vejatorios. Qué momento elegimos para transferir la irresponsabilidad natural de nuestro comportamiento en incumbencia y compromiso de conductas y procederes de otros. Qué click atronó nuestras mentes para creernos en posesión de una verdad cuya mentira es tan insostenible como la propia veracidad. Qué rayos pasó por nuestras mentes para diseccionar existencias por capacidades reproductivas, insólitos patrones estéticos o pigmentos naturales. Qué razones plausibles podemos argüir para defender actitudes enfrentadas a la propia personalidad. No hay “qués”, si quiera “porqués”, sólo miles de excusas vacuas utilizadas como muletas de nuestra inválida personalidad. Nulas identidades parapetadas tras la falsa acusación a la especie, a ese grupo animal que inicio su periplo sin “qués ni porqués” cuya degeneración, no racional, sino irracional, se enfrasca en distanciarse de un entorno que artificializa. De un origen cuyo ultraje no es otro que el de comer y dejar comer, una ascendencia donde la supervivencia se asentaba en la defensa del depredador y el peculio recolector, muy lejos de esa ansiedad por la soberbia y la vanidad o, como contraposición, la humildad y la bondad. Una procedencia que no necesitaba emanciparse de sí misma, carente de criterios gratuitos laceradores de voluntades y existencias. Un entonces, donde la importancia del uno mismo era idéntica a la de los demás, despreocupados de inexistentes bondades o maldades. Qué poder y, especialmente, de dónde y cómo, extrajimos de la chistera para justificar amedrentar a cualquier ser ajeno a nosotros. Qué porqué insolente se haya justificado en el victimismo o en todo lo contrario. Qué… ¿Qué? ¡¡¡¡¿Qué?!!!

 

yon raga kender

www.yonragakender.es

[¿`+¡`_ ´)´¿ ¡¨,[

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2 comments

  1. bellasencia · marzo 7

    un gran aplauso para un gran texto
    gracias
    un besazo

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